Skip to content

De carne y leyes

agosto 18, 2010

Me asomé por ese lugar, porque ya me habían hablado de su público. Y las vi. Una de ellas no podía tener más de quince años. Las otras, que no pasaban de 25, mostraban señales sutiles, entre sonrisa y sonrisa, de haber vivido mucho más. Excepto la menor, todas tenían tatuajes, cervezas Bucanero en las manos y cigarros. Miraban con éxtasis a los autos modernos que llegaba. Antes de la madrugada, fueron acomodándose al lado de reciénllegados señores robustos que enseguida pedían hollywoods y más cerveza, o del chofer de cualquiera de los tres autos parqueados. La menor y una amiga se montaron en un audi con chapa de turismo, que siguió para Las Tunas.

No es agradable ir hasta Guáimaro, el pueblo con más historia en toda la región camagüeyana, pues los camiones particulares que hacen el recorrido desde Camagüey se tardan mucho más de una hora en llegar, y si uno sale desde Las Tunas, le ocurre casi lo mismo.

Siempre pasé por allí con apuro, yendo hacia otra parte. Y eso ha sido este pueblo toda su vida: lugar de paso. Guáimaro está casi en la frontera que divide a dos regiones muy discordantes, cultural y económicamente: Camagüey y Oriente.

Guáimaro es célebre por el ganado abundante que desde siempre recorrió sus llanos: aunque en el periódico Adelante, voz oficial del Partido en la provincia camagüeyana, está prohibido publicar cuánto ganado había en Camagüey antes de la Revolución, todo el mundo sabe que lo de hoy solo es la sombra. La leche, la carne y el queso que de aquí salen mantienen viva a buena parte del país.

Lo que conté al principio lo vi un domingo, en el rápido que está frente a la terminal del pueblo. (Un rápido, en cualquier lugar de Cuba, es una especie de cafetería abierta las 24 horas y al aire libre, con mesitas cubiertas por un toldo y, por supuesto, bebidas alcohólicas que vende en divisas; o sea, no es un sitio para el cubano normal). Después me han hablado de la amplia lista inútil que las autoridades han hecho para censar y vigilar a las adolescentes que frecuentan el lugar.

El museo de Guáimaro también abre de noche. Está cerca de la carretera. Es la única casa en Cuba donde se han firmado dos constituciones, posiblemente las dos más democráticas. No había más visitantes. Unos pocos muebles, y alguna escueta información gráfica es todo el homenaje visual a los hombres que trataron de convertir una hacienda feraz en un país con libertades civiles. El frío que despide el caserón es incapaz de revivir las enconadas sesiones de 1869 y el júbilo de 1940.

Tarde en la noche regresé a la terminal, a esperar algún transporte. Mientras, las parejas que ya se habían formado en el rápido empezaban a escurrirse. Adormilado, logré salir de allí sobre una rastra, a las tres de la mañana.

2 comentarios leave one →
  1. Maria Elena permalink
    agosto 22, 2010 11:58 am

    Me encanta como escribes, hace mucho no leia tu blog, me alegra que estes de vuelta, suerte.

  2. septiembre 16, 2010 1:55 am

    Asi es cuba, un pais al servicio del extranjero.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: