Skip to content

El tercer número de la revista La Rosa Blanca

septiembre 5, 2010

Este es el tercer número de La Rosa Blanca, y para hacerla se camina mucho, y para llevarla a los demás, en este país desinternetizado y mudo, más todavía. Cada número de La Rosa Blanca, que colgaré en este blog como he hecho con los anteriores, por no tener modo eficaz de ponerlos aparte, es una suma de viajes azarosos hasta las casas de los colaboradores amigos y los lectores fieles.

Esta revista es también el final de muchos viajes. En la misma provincia Las Tunas, pero al norte, encuentro en su casa al ensayista de perfil cristiano Frank Folgueira, empecinado y arduo historiador de otro de los pueblos –Manatí, que también es tierra mía- castigados por la plaga que se está terminando. Y como si el daño fuera nacional, en Encrucijada, de Villa Clara, en un caserón de madera prerrevolucionaria y techo altísimo, veo a Gabriel Barrenechea, sofocado por la grisura y ánimo vigilante de su aldea, y redactando a mano sus cuentos y los copiosos ensayos económicos y políticos. La Habana… y catorce infinitos pisos hasta el apartamento de dos cubanos amables, Yoani y Reinaldo, porque La Rosa Blanca publica algo de Generación Y, que necesita vehículos como este para ser leída dentro de Cuba. Después, calle Tulipán abajo, doblamos un par de cuadras, en Nuevo Vedado, y bajo el nivel del suelo –y del mar que inunda su isla- Rafael Alcides sale del silencio nacional que se ha impuesto y regala algunos textos de inédita pulcritud. Más allá, por los límites de Vedado y Centro Habana, el Yoss entrega decenas de escritos de toda índole, pero que siempre inclinan el peso a la fantasía y la ciencia ficción, y refrescan los aires serios que la realidad nacional impone a la revista. Regreso a Camagüey, y voy a la única casa donde se habla de todo, con libertad e inteligencia, en la tierra agramontina, y me encuentro al intelectual –polígrafo- Rafael Almanza enfrascado en cualquiera de las mil aristas que tiene su obra. O en vez de regresar, voy desde La Habana hasta Pinar del Río, donde Dagoberto Valdés y Karina, Virgilio, Maikel, Jesuhadín, Néstor, Servando y los demás intentan pacientemente fomentar el culto a la convivencia de todos los cubanos. O a Bayamo, donde el amigo Ernesto Morales, recién expulsado de su empleo como periodista oficial -al fin tienen ese reconocimiento su valía y honestidad- escribe y bloggea en medio del ambiente aislado y enrarecido de las provincias orientales; o a Elia, en Las Tunas, en busca de los poemas de Carlos Esquivel, escritor milagroso que ha resistido las tentaciones de las capitales, y se niega a irse de un terruño asolado por la desidia.

De todos ellos, y de muchos más, surge al final la Rosa Blanca, que luego se riega por las computadoras, de memoria en memoria, y hasta en obsoletos disquetes de tres y medio, con la misma silenciosa precariedad con que la hacemos. Aquí está.

__________ Información de ESET NOD32 Antivirus, versión de la base de firmas de virus 3832 (20090206) __________

ESET NOD32 Antivirus ha comprobado este mensaje.

http://www.eset.com

rosa 3.pdf

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: