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El país que viaja al cementerio

mayo 8, 2011
Quien viaje por Cuba y no lo haga por sus cementerios se olvida del lugar donde terminan, inevitablemente, todos los viajes. En ellos yacen las lágrimas de la isla entera.

El infinito cementerio de Colón y sus panteones de millonarios y de políticos, La Milagrosa, la mitad de la historia del país sepultada en nichos, los túneles y edificios de dos plantas, la tumba de Cecilia Valdés y la del capitán general, la de los soldados muertos en Angola y la desolada del ABC, las de obreros y empleados cerca de las del presidente Menocal y el ministro Carlos Miguel de Céspedes, las logias masónicas con las monjas y el cardenal Arteaga: los hombres grandes y los humildes, amigos y enemigos, hombres de Dios y ateos, todos colocados, llorados, sepultados, recordados allí, uno junto a otro, sin más diferencias que las obras de mineral que guardaron sus restos. Allí iremos todos, incluso los que matan, con la diferencia de que estos últimos tendrán en sus nichos, además de las flores de sus familiares y amigos, las otras más secas que ellos regaron con odio.

Del lado occidental de la bahía de Santiago de Cuba baja un cementerio, el de La Socapa y Cayo Granma, regadas sus tumbas sobre una pendiente inclinadísima, como si debieran resbalar toda la eternidad; en Bayamo dan pánico las tumbas de los poderosos de antaño, en sus capillas ultrajadas de escaleras bajo el nivel del suelo y calaveras asomadas por los nichos; en un monte intrincado al fondo de la tierra de Najasa, en Camagüey, hay uno casi invisible, de españoles que alguna vez se fueron a buscar suerte por aquellos rincones; en Manatí todavía queda el que hicieron los marqueses de San Miguel de Aguayo para que sus obreros no terminaran bajo cualquier árbol de la línea férrea o en el medio de un campo de caña; en mi Camagüey hay dos tumbas especiales, la del cadáver del general Agramonte, quemado por el odio de los españoles de hace más de un siglo, y la de la criolla Dolores Rondón, famosa por los versos que un enamorado de su juventud le rehacía todos los días, sobre su sepultura, y además, están las tumbas fantasmales de los fusilados de los años sesenta, que alguien prohibió inscribir en los libros de difuntos parece que por miedo a que sus nombres, anotados, siguieran conspirando contra el gobierno que los ejecutó.

Pero ahora, además, habrá que visitar el cementerio de Santa Clara con gladiolos y encono, porque en este país van a seguir matando a los que piden, solo con la voz, una isla más justa. Después de que lo golpeara la policía casi cuando era Día de las Madres, Juan Wilfredo Soto, un humilde ¡otro humilde más! ha muerto. Hay una madre con dolor. Hay muchos cubanos crispados.

En la isla hay olor a martirio, otra vez.

9 comentarios leave one →
  1. Armando R. Carvallo permalink
    mayo 12, 2011 5:50 am

    Muy bueno, y aunque ya están cerrados los comentarios, el de las prohibiciones geográficas es SOBERBIO.

  2. Angel González permalink
    mayo 14, 2011 1:10 pm

    Las muertes por causa de la ideología vengan del poder que sea nunca serán justificadas.

  3. Claudio Tellechea permalink
    mayo 22, 2011 10:16 am

    Muy interesante su historia sobre los cementerios. Yo me acuerdo visitar al Cementerio de Colon y recuerdo bien lo que describes. Gracias.

  4. Gabriel permalink
    mayo 25, 2011 4:28 am

    Quiero mostrarte mi solidaridad frente a la represión a la que te están sometiendo.

    Por favor, pon un botón de Paypal en este blog para que podamos compensarte por lo que te están haciendo.

  5. mayo 25, 2011 3:21 pm

    te apoyamos y tus columnas seguiran dando razones ciudadanas , es un descalabro que por razones politicas te aparten de los estudios.

  6. Daniel Sanchez permalink
    mayo 26, 2011 2:00 pm

    Henry, reciba usted mi solidaridad y apoyo incondicional a su causa. En lo adelante usted sera un hombre mas libre que ayer. Talento te sobra para sobresalir por encima de los mediocres “revolucionarios”. Saludos.

  7. Ricardo permalink
    mayo 26, 2011 8:53 pm

    Henry,

    Te acabo de conocer. Me impresionó tu blog, tus escritos, tu forma de mostrar la vida en Cuba. Y te confieso que me ha vuelto la esperanza, al ver jóvenes David como tú dispuestos a todo y sin miedo al Goliath.

    Felicidades. Con gente como tu el futuro de Cuba está en buenas manos.

    Gracias por estar.

  8. armando Rodriguez permalink
    mayo 27, 2011 9:09 pm

    te felicito realmente por todo lo que escribes, es excelente, eres un ejemplo a seguir para todos los cubanos, en 1 hora he leido todas tus articulos ya que una vez que comencé no me parecieron tan buenos que no he parado de leer, sigue asi y tendras un futuro brillante, que aunque me duela decirlo no sera dentro de tu pais sino hasta que esta dictadura se acaba por lo menos sera fuera de tu pais. te felicito y espero estes muy bien. lo siento mucho por tu expulsion del instituto superior de arte, sigue luchando y algun dia tendras tu recompensa. por tu pueblo.saludos

  9. julio 1, 2011 12:01 am

    El cementerio de Cristóbal Colón es una de mis paradas favoritas las pocas veces que he estado allá. El dominicano Máximo Gómez también está enterrado en el.

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