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Feliz aniversario, Camagüey

febrero 6, 2013

Esta vez sí voy a hablar de Camagüey, después de tantos viajes a mi ciudad, viajes que siempre son de regreso y obligatorios porque sin ella, sin mi reparto La Vigía, sin los callejones, el ferrocarril ruinoso, la vibrante calle República, el millón de cúpulas de iglesias hincando cielos por donde se mire, el Casino Campestre, los versos del enamorado más insistente del mundo –que cortejó a su Dolores Rondón aún después de enterrada- y la estatua de Ignacio Agramonte
mostrándome por dónde debe caminar un hombre, sin todo eso, yo no puedo vivir.
Y hablo de Camagüey porque el estado, siempre el estado, le celebra los 499 años –aunque la historia dice que no es así- y porque le quedan personas valientes y artistas brillantes –comprobados por estos días- en medio de tanto exilio de avión o de alma.
Lo que celebramos esta semana los camagüeyanos es la fundación de Santa María del Puerto del Príncipe –que no ocurrió en febrero de 1514, sino en el verano del año siguiente- en un remoto lugar de la costa norte, a decenas de kilómetros de la ciudad actual. En el sitio de hoy no llegaron a vivir los tatarabuelos de nuestros tatarabuelos hasta enero de 1528, así que estamos celebrando con 23 años de anticipación.
Pero de poco sirve lucir tantos siglos si no se tienen motivos, si la gente del lugar vive a disgusto con su realidad, concentrada en sus rinconcitos y desinteresada o temerosa con lo que ocurre fuera de sus paredes, o ha perdido la fe en que al día siguiente su vida mejore. No hay mucho que celebrar cuando unos hijos hacen colas infinitas para sacar pasaporte e irse, y otros atisban el descuido de los
guardafronteras para lanzarse al mar. No lo hay cuando de los pobrísimos barrios marginales, de las prisiones, de los bolsillos y los estómagos, sale tanto eco triste. Más bien, esos son motivos para que la ciudad, entre música y cerveza, se detenga un momento y diga, bien alto: “Esto tiene que cambiar ya”.
Y lo grite en cualquier esquina, como la del restaurante 1514 –qué simbólico el lugar para tal regalo de cumpleaños a Camagüey- donde lo hicieron este 1ro de febrero unos muchachos que llenaron el aire de Vivas a los derechos humanos y Abajos, antes de ser ahogados por los del Ministerio del Interior. Los de esa protesta me caen bien sin conocerlos, solo por el riesgo de decir tan alto y tan céntrico lo que miles de cubanos dicen en voz baja, con susto y titubeo.
Porque Camagüey se marcó siempre en el mapa de Cuba por sus mujeres y hombres de corazón rebelde y altivo, por Joaquín de Agüero primero en liberar los esclavos, Ignacio Agramonte que los hizo ejército, Ana Betancourt y Amalia Simoni yéndose a la manigua por no verle la cara a los esbirros en la cómoda ciudad, Ignacio Mora haciendo un periódico hasta en las cuevas de Najasa con tal de decir en él sus ideas sin salario. En Camagüey terminaron todas las ganas de Céspedes de mandar demasiado, en Camagüey el manzanillero Húber Matos encontró quorum para decirle a su jefe que comunismo no, de Camagüey Camilo Cienfuegos salió con la cabeza tan cargada de ideas distintas y más nunca se supo de él, en Camagüey…, en Camagüey…
El 2 de febrero, Día de la Candelaria –patrona de Camagüey- cuando la ciudad iniciaba la fiesta por su aniversario, unos muy amables y cariñosos oficiales me sacaron a rastras de mi casa, con policía y sin ley, me escondieron en una oficina por cuatro horas para intentar atemorizarme, intentar comprarme -“todo hombre tiene su precio” y les respondí “el mío es una Cuba libre”-, intentar ensuciarme –hasta me grabaron recibiendo sus efusivos besos y abrazos- y más vanos intentar e intentar, que de lo ingenuos, solo me hacían reír por dentro. Tanta desesperación en ellos me dejó pensando en sus miedos.
Dos días después, en el Salón de la Ciudad, frente al cuadro de un comandante en jefe difuso y descompuesto sobre una tribuna, vuelvo a sonreír. A lo mejor para el año que viene, para el cumpleaños quinientos, Camagüey se siente más libre. Que la Virgen de la Candelaria nos oiga, y nos ayude.

One Comment leave one →
  1. Helen permalink
    octubre 30, 2013 1:17 pm

    Gracias por este artículo, lo había leído y publicado en FB a principios de año, pero ahora al releerlo, me he vuelto a emocionar. Es muy bueno!!!!,

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