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De las UMAP y otros demonios

mayo 17, 2013

Una escuela común, mitad en ruinas, mitad con niños uniformados, con su bandera cubana y letreros en las paredes. Los muchachitos hablan entre ellos, luego miran con curiosidad al desconocido, que toma fotos a unos enormes locales destechados detrás de las aulas sobrevivientes. Todo parece normal en aquella escuelita de campo. Pero hay una sombra. El desconocido termina rápido con las fotos. La última: unos cimientos cuadrados al lado de la puerta, “como de una garita en una unidad militar”, pensó. Cruza los baches de la carretera y se acerca a las casitas de madera. Lo reciben, le dan agua, hablan del tiempo soleado y de la mata de ciruelas. El desconocido, que ya se ha presentado, bebe con agrado el café que también le ofrecen, sonríe, le da las gracias a la señora y hace silencio. Es que hay una sombra.
Entonces, le pregunta al señor de la casa, un anciano de bigotes: “¿Es verdad que esa escuela primaria fue hace mucho tiempo una UMAP?”, y señalo con la vista al seminternado Batalla de Guisa, cuyos niños no tienen idea de cuánto se sufrió allí cuarenta y pico años antes. El campesino deja de sonreír. Duda, tartamudea, baja el tono de voz, mira al suelo. “Sí, sí…, pero no. Yo no quiero buscarme problemas”. Alguien le dice: “A los que estaban ahí los llevaban a unos platanales a trabajar.”
Otras visitas a campesinos de los alrededores, otras evasivas. “Sí, sí, algo de eso fue. Que uno se pegó candela y los gritos se oían lejos. Pero yo no sé más nada.”
Una señora dice: “Allí se hacía mucho daño. Había calabozos, allá al final.” Así pregunto yo en otras casas más, a gente que vivía allí, en el caserío de Manolín, a diez kilómetros del sureño pueblo de Cuatro Caminos, Camagüey, desde aquellos sesentas de tanta revolución luminosa, y tanta cárcel y paredón –más que nunca en la historia de Cuba. Los que responden dicen que sí y abren los ojos como asombrados de lo que acaban de recordarles. Saben más o menos que la derruida escuelita fue una Unidad Militar de Apoyo a la Producción, guiada por oficiales de las FAR, y que pasaban cosas graves con los allí concentrados, “¿Qué cosas?” y entonces dudan, “Mejor le preguntas a fulano, que vivía más cerca”. Y las caras de misterio, el silencio, o las evasivas en los rostros de los campesinos entrevistados me informa mejor que todo lo que puedan contarme: son los gritos mudos de una sombra abismal que se cierne sobre la gente en Cuba, no solo la de esos campos de Najasa, sino tanta en este país que vive llena de miedo a decir en público lo que quiere y lo que sabe.
Y lo escribo claro: el problema mayor con el silencio forzoso e interno sobre el asunto UMAP no es que exista discriminación por conducta sexual hoy en Cuba –donde más queda es en la mente de miles de cubanos y cubanas y en las estructuras de dirección-, ni que quien maneja oficialmente este asunto aquí sea una persona de la familia gobernante –lo cual huele a nepotismo-, ni que se intente aún esconder el pasado –entre otras cosas, para evitar las rendiciones de cuentas, el arrepentimiento no oportunista y las reparaciones a las víctimas. Lo peor es el infinito miedo que todavía destilan en esta isla millones de personas, miedo lógico e inducido desde arriba que, mientras exista, les impedirá a los cubanos hablar libremente de sus deseos, inquietudes y molestias, de su pasado, y más grave aún, de su presente.
Ese grave misterio que recuerdan con susto la gente alrededor de la escuelita que fue UMAP, es una prueba. Donde hay gente con miedo a hablar no hay paz.
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2 comentarios leave one →
  1. junio 5, 2013 2:28 am

    Hola Henry, buenos días desde Madrid. Hoy en la prensa aparece la noticia de la apertura de locales con conexión carísima a Internet en Cuba. De ahí se cita tu nombre como bloguero y vengo a saludarte, conocer tu blog y ofrecerte el mio, donde recientemente he escrito sobre nuestra querida Cuba. http://lacomunidad.elpais.com/de-madrid-al-pijo/2013/5/15/viaje-busca-del-sabor-cubano
    El tuyo lo iré mirando poco a poco y trataré de conocer a otros colegas para ir departiendo.
    Aprovechemos esta rendija para sentir el aire y el sabor de otras tierras. Un abrazo de bloguero y reitero mi ofrecimiento para lo que quiera en mi blog “de Madrid al pijo”

  2. junio 12, 2013 7:35 pm

    La hija del gobernante de Cuba por herencia, creo que ha dirigido sus pasos “hacia la proteccion de los gays” en un intento desesperado de lavar el rostro ba~ado en sangre de su padre y tio.

    Recuerdo referencias a la UMAP muy borrosas cuando era chica y vivia en isla. Referir a alguien que habia estado en ellas preso era un estigma para el se~alado. Creo que figuras como Pablo Milanes y el Cardenal Jaime Ortega fueron los pocos que lograron insertarce en el sistema. Imagino que la mayoria de los reprimidos hayan podido abandonar la isla o esconder muy bien su “accidente”. Porque el crimen fue doble -encierro injusto y descredito- para los que fueron sometidos a las torturas de la tristemente celebre UMAP.

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