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Faro contra discursos viejos

julio 9, 2013

Un faro en la misma entrada de una bahía: una metáfora sexual, o social, si vemos la bahía como parte de esa Cuba que no acaba de fecundarse, aun cuando las vidas de millones de cubanos se han desgastado en el intento de hacerla fértil.
Este faro sí alumbra; no como los resúmenes del general de ejército y sus funcionarios, en los que se adivina la larga noche económica y social que le prometen a los cubanos pacientes. No es un mal faro tampoco como las brumas que levantan los unánimes aplausos de ese todavía mudo Parlamento, o la repetición periodística de esas cifras solo útiles para manchar los traseros de millones en la isla que no tienen dinero ni para comprar papel higiénico.
El mismo día en que el actual presidente de la República habla por fin de valores cívicos deteriorados, de monstruosas malformaciones en la conducta de los cubanos, de cánceres de espíritu que crecen tanto como los problemas económicos, su policía maltrata y arresta sin pudor a gente pacífica que solo les enfrenta con valores cívicos. ¿De qué habló entonces?
Por eso no le creo al actual presidente. Por eso publico esta foto de un faro a donde llegué después de un amanecer de mosquitos, en la entrada de la Bahía de Manatí, al norte de la provincia Las Tunas. Un faro que es mi propia metáfora de que sí hay caminos seguros para mejorar esta isla, sin el trauma de una reforma infinita que no nos acaba de hacer ni medianamente felices aquí. Por supuesto que no es fácil llegar: por el camino oscuro de monte hay guardias y senderos para perderse, pero es mejor que andar con mal timonel y mapa antiguo. Quienes aún insisten en guiarnos son los mismos faros equivocados de siempre, los fuegos fatuos que nos llevaron una y otra vez contra los arrecifes o la ciénaga. Ahora, lo que necesitamos no son discursos más enérgicos ni exhaustivos: necesitamos rectificar esa mala luz y construir faros propios, metas nuevas y caminos distintos a los que diseñan en las oficinas de allá arriba, a ver si, alguna vez, algo cambia de verdad acá abajo.
Faros nuevos y de verdad, para esta isla que al mismo tiempo es barco a la deriva y tierra prometida. Es lo que tratamos de hacer.

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